Fisting: de qué se trata la práctica sexual más extrema

Tras la puerta de la alcoba la intimidad en pareja se expresa de diversas formas. En la búsqueda por alcanzar el placer supremo, el orgasmo, las personas llevan su imaginación y cuerpo a límites insospechados. Ejemplo, de ello se encuentra el Fisting, una conducta sexual poco conocida, pero practicada.

En su ensayo “Parafilias”, el especialista Rubén Hernández Serrano, quien pertenece al comité de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual, señala que fisting es la conducta sexual en donde un individuo introduce su mano en el recto o ano de otra persona.

En el Manual de Profesionalización de Trabajadoras Sexuales, el cual contó con el apoyo y participación de la NSWP, (Global Network of Sex Work Projects), señala que el fisting, full fucking o puño americano, es una práctica sexual que consiste en una penetración, vaginal o anal, con la mano entera cerrada en puño.

Se debe tener especial cuidado con este tipo de práctica, pues si no se tiene ciertas precauciones puede provocar serias lesiones; ejemplo, desgarres o hemorragias.

En el caso de la mujer, el objetivo del fisting es brindarle una sensación de estar completamente llena y crear presión en las paredes vaginales, lo que profundiza el estimulo sexual.

Antes de iniciar o intentar esta práctica sexual debes tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

  •  Confianza. Es un elemento vital en la relación, pero también para llevar a cabo esta acción.
  •  Lubricantes. Aunque la vagina posee una lubricación natural, es necesario contar con un poco más,  esto con la finalidad de prevenir futuras lesiones.
  •  Despacio. Lo primero que se debe hacer es introducir los dedos despacio y cambiar la postura de la mano, esto te permitirá generar flexibilidad en el músculo y evitar daños.

Todas las personas ejercemos o realizamos algún tipo de conducta sexual. Recuerda, dentro del plano sexual todo es permitido, siempre que exista respeto, confianza y seguridad. El fisting sólo puede ser practicado cuando ambas personas están de acuerdo y se han tomado las medidas necesarias para realizarlo.

Al ser una práctica sexual extrema, significa que los riesgos de tener daños físicos y orgánicos son altísimos, incluso se puede perder la vida como consecuencia de una emergencia médica.

CUIDADO CON LO SIGUIENTE:

RASGUÑOS: Antes de llevar a cabo esta práctica trata que tus uñas o las de tu pareja no estén largas, ya que es probable que las paredes de ambas zonas sufran algún raspón y por ende un sangrado alarmante.

HEMORRAGIA: Ya sea en el ano o en la vagina, existen vasos sanguíneos, que, por la presión o el tipo de movimiento que se ejecute dentro de ellos, pueden llegar a romperse. En caso de que esto suceda, es indispensable acudir con un médico.

PERITONITIS: Muchas veces, ya entrados en pasión la fuerza y el movimiento del puño puede llegar a ser incalculable; por el momento se siente placer, sin embargo, los síntomas posteriores en el abdomen pueden llegar a ser muy dolorosos, al grado de desencadenar náuseas, vómitos y cansancio en extremo.

ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL: A veces creemos que para contagiarnos de alguna enfermedad venérea es necesario que el pene haya estado en contacto con la vagina, y no es así, el contacto de fluidos basta para que podamos contagiarnos.

En Pareja – Salud 108

 

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